lunes 6 de abril de 2009

Mi sentido de la vida

Vuelvo a reiniciar un blog. Ya van.... ufffff.

Pero esta vez será introspectivo. Me dan igual las visitas o comentarios que reciba. Lo hago por mi propia necesidad de escribir. Tal vez sea producto de un impulso innato de narcisismo/exhibicionismo remasterizado con altas dosis de egocentrismo. O tal vez, porque quiero superar un sentimiento de impotencia, de hastío, de esterilidad, en definitiva, de llenar el vacío que muchas horas de "non e dolce questo di far niente" terminan por arrastrarme a la molicie y rascarme los tegumentos a la sazón. (nota demencial: buscar en el libro de recetas de Arguiñano, la de "tegumentos a la sazón" Debe estar rica, rica)

Acabo de volver a ver una vez más "Monty Python´s meaning of life".

Es su obra más elaborada, su quintaesencia. Las demás peliculas suyas (Jabberwocky, Los Caballeros de la Mesa Cuadrada, La vida de Brian, Los Heroes del Tiempo -más "En Hollywood", que sólo era una remezcla de sus sketches del Flying Circus-) son más recreativas que reflexivas, aunque sin perder la vista en su identidad.

Terry Gilliam volverá a abundar en esta busqueda, unos años más tarde, con "Brazil", también maravilosa, pero menos irónica.

Siempre me parecieron unos absolutos genios, que bajo el aspecto caótico de 6 hermanos Marx, y desde un prisma estrictamente británico, rayano en lo Victoriano, daban la vuelta a todas las convenciones que no les convencían. (nota demencial segunda, mis giros de palabras están casi a la altura de los grandes genios del humor hispano: El feo de los Calatrava, José Luis Moreno, Juanito Navarro y casi llegando a ser tan intelectuales como los de Marianico el Corto).

Llego por fin al meollo de la cuestión. Para Monty Python, realmente el sentido de la vida es.... que no tiene más sentido que el que uno le quiera dar. ¿Porqué no puede existir una vida más allá de la vida, en la que todos los días sean Navidad y crooners casi calcados de la época más hortera de Tom Jones canten acompañados de angelitos en Top Less falsos y acompañados de unos bailes de music hall recien salidos de la mente de Carmen de Mairena?.

Si la respuesta no está en la religión, en el sexo, en la educación, en la filosofía académica, en el orden y disciplina, en el hedonismo, en la trascendencia de vidas posteriores, o en la inmensidad del universo que nos hace parecer escupitajos de bacteria, en un ser supremo, en una justicia pre o post mortem... ¿Donde se halla la tan buscada respuesta?.

Deliberadamente se burlan de las respuestas más perogrullescas y de las más simples.

Y eso, amigos míos, es porque NO HAY UNA UNICA RESPUESTA.

Salvo que el Flying Spaghetti Monster se corporeizara (única deidad a la que guardo cierta simpatía tras toda mi carrera en este mundo) y, a modo de mensaje navideño de la casa real, nos revelara para que demonios estamos aquí, junto a nuestra fecha de caducidad, interfaces compatibles (o vida extraterrestre o post terrestre) y manual de instrucciones (sin la inevitable traducción del coreano vía google), creo que cada uno es muy libre de buscarse las respuestas que más le satisfagan, que más le colmen o que más enhiesto le pongan.

Ello sin obviar, que dicha finalidad, SU finalidad, tiene el límite de que el resto de singularidades (tu y yo, amiguete) no deseamos que nos imponga su sentido de la vida. Nos sea o no repulsivo. Nos dá lo mismo. Alguno dirian más groseramente que las razones que han encontrado otros entes para existir nos despojan del recubrimiento carnal o glande que recubre nuestro bálano. A otros, en fin, se la pelaría. Pero cada uno debe encontrar el sentido a SU PROPIA vida, sin imposiciones, violencias, coacciones, cocos malos, sapos, coruxas, meigas o bruxas que desee imaginar (o, para ser más concreto, encarnar en su fuero externo, pues una concreción de las vivencias no es imaginaria, sino muy tangible para el afecto - Llámese Dios, Jehová o Milly Vanilly-).

Así que una vez alcanzado este punto,tal vez seaís tan pardilla/os de creeros que yo os voy a dar mi respuesta a cual es MI sentido de la vida.

Pero que quereis? Si unos genios no quisieron darla, ¿como va a sermonearos un lego?.

Y tal y como decía Michael Ende (por cierto, ¡que sobrevalorado está!): Pero eso es otra historia.

Sólo un apunte: Mete los dedos en tus propias narices y no en ajenas, ya que así, todo lo que obtengas será por mérito propio.

Slitz bai, ñomos.